14 de noviembre de 2013

AOMS - Capítulo 19 ¿Por qué plantaste la semilla?

SCARLETT: Ex nihilo nihil fit











La casa está rodeada por una pequeña verja que le llegaría a la altura de la cadera. Dentro, se está llevando a cabo una plática de lo protegida que debe estar ella, sin embargo no están prestando la atención debida y se ha colado uno de los encargados de informar dónde, cómo y cuándo se realizan las cosas, sobre todo lo que hacen ellos.
Se habla de protección y formas de combate. Estrategias. La sombra, el infiltrado, trae puesta ropa negra, ajustada, muy resistente y aerodinámica. Escucha y mira lo que los dos varones platican dentro de la casa. Ésta, que tiene dos ventanales de cada lado, dejando la puerta al centro, tiene cortinas dobles, gruesas y oscuras, transparentes y delgadas que permiten mirar al interior con plenitud dado que las luces están encendidas. Del lado izquierdo está una amplia estancia de sillones confortables de tapiz en tonos arena muy variados con un decorado que podrían ser flores o simplemente grecas aleatorias, pero la sombra no ahonda en aquello, no le interesa distinguirlo por completo, aunque por toda la estancia se ven merodear a los dos varones, recae en que no se notan desesperados pero sí intranquilos.
Le han dado la orden.
Asiente en la oscuridad.
El infiltrado se mueve sigilosamente por lo que parece pasto, un tapete de plástico, pasto de vinil que recubre toda la extensión del patio. Siente como sus pisadas, que son de puntillas, hacen crujir el plástico e incluso se doble. Está sucio. Se percata que en diferentes puntos hay defecaciones de animal, mas no ve ninguno al acecho. Esto funciona para demostrarles que su fuerza, equilibrio, agilidad y visión nocturna es la adecuada. Al mismo tiempo graba en su memoria todo lo que dentro se dice sin que los inquilinos se percaten de aquello.
Debajo de cada ventanal están colocados dos amplios macetones con lo que parece flores silvestres de diferentes colores, opacos debido a la oscuridad pero ligeramente alumbrados por la luz que proviene de la estancia. El infiltrado está protegiéndose a la sombra de este ornamento. Ha obtenido la información necesaria, que no ahonda mucho más que la protección y seguimiento de la seguridad de Meghan. Ambos hombres se ven seguros de tener todo bajo control, lo que irónicamente no es verdad. Uno de ellos habla de lo cerca que podrían estar o en cualquier parte, sus pensamientos son acertados: lo están; están en el mismo lugar que ellos y sus salvaguardas no han servido para absolutamente nada. Están en el techo de la casa.
El infiltrado hace un ligero impulso con sus rodillas, sus hombros y cabeza van hacia tras, el impulso da como resultado un salto a la azotea en un giro mortal extendido con perfecto aterrizaje entre tres sombras más. Dan las gracias por el excelente resultado. Todo es perfecto y un ligero asentimiento de cabeza por parte de la sombra al mando indica la siguiente acción: otro salto en completa posición horizontal y los espectros de luz les ayudarán a no ser detectados. El riesgo, es no controlar aquella maniobra y estamparse contra el suelo, el infiltrado lo sabe pues las alas no las desplegarán. Se alinean perfectamente en la cornisa del techo, el infiltrado queda entre las sombras, no es excluido y eso lo valora, se alistan y dan el salto al frente con los brazos abiertos en cruz para acortar la presión de la caída. Esta es exitosa, pero el infiltrado ha utilizado toda su energía para no desplegar sus alas y frenar a tiempo la caída sin ayuda de ellas. Se han colocado frente al ventanal con sus ropas negras ajustadas, sus rostros se reflejan en el cristal en un acto atrevido dejándolos expuestos aparentemente a la vista de las dos personas que siguen dialogando y que avanzan de manera amenazadora al ventanal, ellos intuyen el peligro pero a las sombras no les importa. No cambian su rígida posición.
Las cuatro sombras están frente a las dos personas, sólo el cristal del ventanal las separa. Pareciera que los dos hombres saben que están ahí. Tres de las sombras dan uno, dos, tres, cuatro pasos hacia tras y desaparecen en la oscuridad. El infiltrado sabe que es momento de actuar.
La segunda prueba que tiene que afrontar.
Llaman a la puerta. Uno de los varones dentro se dirige a ella. Quien reclama atención es Meghan con una actitud retadora, sus ropas son oscuras y ajustadas, la puerta es abierta por Stiffens. Meghan parece no estar de buen carácter y pregunta irónica por lo bien que parecen estar cuidando su propiedad entre la oscuridad.
A la sombra de Meghan está alguien detrás de ella.
Meghan ve merodear en la sala consternado a Izaskun, con un gesto agresivo pregunta si puede pasar o la dejará ahí, Stiffens se rinde y le da el acceso… junto a la sobra a su espalda. Las otras dos sombras se quedarán fuera, estos despliegan sus misteriosas alas, tan grandes que crean un cerco frente a la casa.



Una gran bocanada de aire es la que toma Meghan para seguir respirando e incorprandose a la realidad. Era solo un sueño. Un muy extraño y fuera de lo normal en primera porque Meghan hacía mucho que no dormía de manera profunda por lo tanto no soñaba; y en segunda porque parecía en extremo real. Está empapada en sudor y siente cada uno de los músculos tensos.

Georg entra a la habitación con su atención puesta en una notita en sus manos.

—Hey, despertaste. Mira lo que encontré en la habitación que ocupó Mila… ¿Desde cuándo ella escribe en Enoquiano mezclado con latín…? Diablos, Megh estás… estás bien… —Georg retira las frazadas que tienen una marca de sudor, la del cuerpo de Meghan y esta tiene dificultades para controlar su respiración.
—No… yo no… es decir —Meghan mira todo su cuerpo pero algo en una esquina de su habitación un bulto oscuro le atrae. A tras pies sale de entre las cobijas. Georg la mira desconcertado y le tiende una mano para evitar que caiga de bruces contra el suelo—. No fue un sueño —toma las prendas entre sus manos, son oscuras y ajustadas.
—Explícame —Georg aún sostiene la mano de Meghan así como la nota entre sus dedos sostenida por el pegamento de esta en la otra. La lleva de manera cuidadosa hasta el borde de la cama donde ella pueda sentirse más estable.

Meghan prosigue a contar con esfuerzos lo que recuerda de aquel extraño sueño que cada que transcurren los segundos se hace menos nítido sin en cambio las sensaciones en su cuerpo de dolor se acrecientan.

—¿Ya no recuerdas los rostros?
—No… —Meghan niega con la cabeza—, es decir ya no son para nada claros, tal vez uno, en algún momento lo tuve de frente. Su cabello era rubio, digamos celestial, de ojos azules pequeños pero lograba ser tan dura su mirada como lo más angelical posible y existente —Meghan ríe como si aquel nublado recuerdo fuera algo preciado—­. El contorno de su rosto… no sé… no dejó de pensar en algo demasiado angélico y la perfección que va implícita —Georg recuerda viejas conversaciones con Stiffens, pocas de las cosas que le advirtió sobre Meghan y ese curioso linaje que la protege, está a punto de escupir que tal vez aquel hombre sea su padre, así como de manera misteriosa el Abraxas tan buscado se conectó directamente con ella y resultó ser su abuelo… este hombre sea su padre. Algo en la esquina de la habitación se hace ligeramente material, puede ver a través de él y la túnica que porta como atuendo, la recuerda, es un Guardián Avatar que fingía ser uno de los hermanos de Meghan, éste le indica con el dedo índice sobre sus labios que guarde silencio y vuele a mimetizarse en la esquina aquella. Se pone nuevamente en línea con lo que Meghan sigue diciendo—. Su posición era fuerte, segura, lista para atacar y me infundía mucha confianza pero ignoro cuál de las tres sombras es… tal vez uno de los que se quedó afuera o el que entró detrás de mí. Siento como si algo entre él y yo tuviese una conexión, su confianza en mí era tan explícita, su actitud aunque distante protectora.
—Está claro que tu cuerpo hizo uso de la proyección astral pero esta no es fácil de usar. Tal vez tenga modo de averiguarlo si charlo casual con Izaskun —propone Georg tratando de despejar aquella extraña aparición.
—¡Mi hermoso novio! ­—Georg hace un mohín al escuchar la palabra “hermoso” con un dejo de sarcasmo implícito. Meghan toma el rostro de él entre sus manos—, usando la palabra charlar y casual en la misma frase parece un plan que va directo al fracaso.
—Confía más en mí Megh —Georg toma las manos de ella y las retira de su rostro envolviéndolas entre las suyas, trata de que el gesto no sea agresivo colocándole un ligero beso en la punta de su nariz—. Confía más en mí nena.

Meghan se deja caer sobre su hombro y suspira su aroma; él le acaricia la espalda por debajo de la camiseta aún húmeda.

—Qué más quisiera porque este momento fuera eterno pero lamento informarte que debes volver a la escuela.
—Si yo caigo… tú caes conmigo.

El tono dramático de Meghan provocó una carcajada en Georg.

—Lo siento, sabes que estás atrasada y…
—Lo sé… lo sé. Las farsas y realidades Solo un maldito año y medio para ser libre.
—Toma, debes de leerlo —Georg pasó la pequeña nota a la mano de Meghan, ésta la leyó con un poco de dificultad—. Es una luchadora…
—Es una mocosa con muchos secretos —interrumpió Meghan—. Y sabes qué es lo más estresante —Georg miró como picoteaba la notita—, que desconozco de dónde saca tanta información o peor aún seguridad para hacer las cosas, ¡tiene seis años!
—Vivió rodeada de Avatares, no solo la cuidabas tú, estaban tus “hermanos” y Nicasi.
—Si tan solo pudiera visitar a mi mamá solo un par de minutos y que me dejara un par de cosas claras, le agradecería haberme parido.
—No seas tan ruda Megh.

Ella bufó.

—Me largo a la escuela.

Meghan salió dispara para la puerta del baño, mientras que Georg se quedó mirando como ella caminaba, apretó los ojos tanto como pudo y maldijo mentalmente. Levantó las palmas de las manos para implorar: un poco de ayuda sería bienvenida.



Las clases fueron un infierno para Meghan, todos a su alrededor murmuraban más de lo usual, más de lo que en tiempos pasados hubiese soportado. Ahora debía esperar el turno en que las horas libres de Izaskun se cruzaran con las suyas. Había “logrado” presentar un examen para poder colocarse entre las clases del Gymnasium, aunque la verdadera razón era no dejar desprotegida por completo a Meghan. Ella, sabía dónde se ubicaba regularmente pero la clase de Religión lo estaba complicando todo. Un pase de salida y lo encontraría antes de lo establecido.

Y ahí estaba, ensimismado en sus propias ideas, con un libro diminuto en sus manos; enfocar un poco y aun a distancia pudo distinguir el nombre de aquel libro. Aquello era desconcertante, ese libro no pertenecía a la biblioteca escolar sino a la personal del Liam que iba en aumento, tenía básicamente todos los libros publicados en los últimos cincuenta años del género de fantasía y ficción para el estudio de la realidad que contenían y que los humanos consideraban excelentes historias irreales. Sus pasos se fueron haciendo menos perceptibles hasta llegar a la mesa en la que de manera atrevida estaba sentado.

El libro le fue arrebatado en su propia cara.

—Tu apestoso trasero sobre la mesa es de mal gusto —miró la página que leía.
—Megh…
—¿Demian? Qué hace un libro de este tipo en la biblioteca personal de Liam…
—Có-Cómo diablos sabes que le pertenece.
—Mejor aún Izaskun: sé que él no sabe que tú lo tienes.
—Sólo trato de encontrar una buena explicación para los Abraxas y la manera en qué funcionas…
—Woh-oh-oh vaquero. Detente. Deberías enfocarte en resolver ese problema milenario que hay entre tú y Scarlett en vez de prestar atención a lo que soy o no.
—Estás pisando terreno peligroso —advirtió severo Izaskun.
—Sabes qué: no me interesa. Para cuando termine de contártelo… —lo pensó un segundo mejor Meghan—, es más no tengo la necesidad de decírtelo a ti puedo ir directamente con ella.
—No tienes ni la menor idea de cómo contactarla, puede que ahora mismo ella esté del otro lado del mundo en otro continente o para mi placer en otra dimensión.
—¡Pffff! Por favor, Izaskun, una mujer que ama a alguien de esa manera lo último que hace es cambiar de ubicación geográfica. En caso de que tuvieras un perfil en las redes sociales por internet estaría más de acuerdo que te persiguiera a la lejanía, pero no cuentas con uno y por lo que sé tu vida social apesta por lo tanto la única opción viable es más que obvia: siempre ha estado a ti pegada como garrapata sin que te hayas percatado.
—Estás demente.
—Un amor de unos cuantos miles de años no se supera tan fácil —Meghan se acerca a la mesa donde Izaskun está sentado, sin devolverle el libro aún, lo lee con mayor detenimiento­—. Nunca hemos hablado de cuantos miles de años tienes… —hace una pausa para comprender lo que las líneas de Herman Hesse escribió— ¿Ya estabas en la Tierra para cuando los egipcios existieron?
—Fui uno de los esclavos que construyó la pirámide de Guiza —la mirada de Izaskun fue sardónica—. Quieres devolverme el libro de una vez por todas, Meghan.
—“Era ángel y demonio, hombre y mujer, ser humano y animal, bien y mal, anhelo y pecado… Abraxas es el nombre de un Dios que tiene la particularidad y el poder de unir lo divino con lo demoniaco”. Woah —terminó exclamando Meghan.
—Es la segunda única referencia que he encontrado, coherente, la primera habla sobre unos demonios sin uso muy racional, sólo entrenados como soldados para utilizarlos en situaciones de suma importancia y corresponden a un nivel alto en el inframundo suelen ser usados contra hechiceros y brujo pero no contra humanos ni otra raza.
—Pero no tiene sentido si en algún remoto caso fuera un intento de efecto espejo, lo bueno de un lado, lo malo del otro.
—Exacto —resolvió Izaskun—, por lo tanto la referencia de este peculiar autor hace que me ponga a pensar si él lo era o estuvo en contacto con uno, ya que está muerto y su libro tiene capítulos llenos de paradojas extrañas, situaciones alquímicas.
—¿Ah? —exclamó Meghan al no comprender qué tenía que ver la química en todo es embrollo.
—Era una metáfora, digamos que mezcla su redacción con hecho fuera de lo común en lo racional humano y cualquier otro alegaría una buena colocada —Izaskun se llevó los dedos índice y pulgar a los labios simulando fumar.
—Ahhhhh.

Con aquello Meghan comprendió que Izaskun estaba tan cerca de lo que ella pensaba, la diferencia entre ambos radicaba en que Izaskun jamás se atrevería a revelarle algo de aquella magnitud a Scarlett.

—Me asombra tu sabiondo intelecto pero eso no me resuelve el cómo se lo dirás.
—Porque no lo haré…
—Es imposible —estalló Meghan—. Yo llegué a la misma conclusión por diferentes medios.
—Megh… simplemente no lo puedo hacer.
—¿Por qué? —rebatió.
—Porque ella dejó hace mucho tiempo de buscar.
—¿Me estás diciendo que si tuvieras la cura para el cáncer la esconderías detrás de la espalda?
—Es ya existe, y está detrás de la espalda de alguien más. Esto, no es lo mismo, este es un tema de magnitudes descomunales —Meghan abrió la boca pero Izaskun la detuvo—. No existimos hace solo un par de siglos Megh, lo hacemos desde hace milenos y en aquellos tiempos nadie fue indulgente con nuestro origen, mucho menos con Scarlett. Cuando yo la conocí estaba moribunda, maltrecha y sin posibilidad alguna de sobrevivir, lo curioso es que ella no puede morir; probablemente ahora lo sé, pero eso no me asegura que algo cambiara, las razas no fueron muy educadas en tiempos antiguos con nosotros, quién me asegura que en esta época “moderna” su pensar habrá cambiado. Yo no la puedo exponer, ella no se expondrá y sobre todo no expondremos lo último que nos queda de los dos.
—¿Su amor? —preguntó Meghan con voz tímida y con la mirada gacha.

—Georg.




ANGEL ON MY SHOULDER

1 comentario:

Scarlëtt dijo...

ASDFGHJKL

Aun no he dicho todo lo que tengo que decir vía twitter, pero... ¡QUÉ FINAL DE CAPÍTULO, ZAYBET! ¡MÁS TE VALE QUE ME DES CAPÍTULO EL OTRO JUEVES O TE ASESINO! ¬¬'

Fue... fue genial, pero... ¿cómo diablos pasó eso? O.o

Increíble, pero sube más capítulos!!! :/

Besotes!

Ate: Tu Parabatai