14 de junio de 2013

AOMS - Capítulo 15: Todo sobre nosotros.

ABRAXASEcce Venio











Dos semanas después.

—¿No habla mucho?
—No —sus manos las lleva a la cara.

Recuerda una vez más lo impactante que fue ver el cuerpo de Rooney descendiendo al suelo sin voluntad y por efecto de la gravedad con la espada atravesándole la boca del estómago y justo saliendo por la mitad de su espina dorsal. La escena en su cabeza es abrumadora y le provoca escalofríos.

—¿Izaskun ha hecho algo?
—No accede, desde hace tres o cuatro noches le ha sido imposible dormir… o intentarlo. Se la ha pasado con la maldita computadora en las piernas. No ha querido mostrarnos lo que escribe como lo habíamos acordado, hemos ido un par de días a la escuela y ha sido un desastre. Nos encontramos con Osmara en uno de los pasillos y las dos lo único que hicieron fue mirarse la una a la otra durante todo el intermedio de clase, no se movieron, no se dijeron nada. Hubiese querido que Meghan por lo menos se alejara por su propio pie, pero tuve que ser yo el que la obligó a moverse —se levanta abruptamente—. No sé cómo ayudarla.
—Relájate Georg, gritando no vas a solucionar nada. Meghan funciona de una forma diferente…

Georg suspira, se vuelve a dejar caer sobre el sofá y tira su cabeza atrás.
—No sé qué hacer…

Murmura Georg.

Nicasi, su interlocutora, se levanta del sofá frente a Georg esperando que se encuentre bien y que alguien más le dé el apoyo que tanto necesita. Camina por el pasillo en el que vio jugar durante muchos años a sus hijos, la habitación del fondo la espera con la puerta ligeramente abierta, hay demasiada luz, por un momento Nicasi se preocupa de lo que Meghan pudiera estar haciendo con su ser sin ella saberlo. Al abrir la puerta un poco más, lo que aportaba la gran magnitud de luz eran las ventanas sin la protección de las cortinas; Meghan está de pie frente al ventanal con los pies desnudos y bien plantados sobre el suelo, no se tambalea ni deja caer el peso sobre alguno de ellos. Está en equilibrio, su cabello está escurrido, no tendrá mucho que salió de la ducha y se agrupa en gruesos mechones que gotean en la alfombra.

—¿A qué viniste?

Nicasi se sorprende bastante al volver a escuchar la voz de su hija nuevamente pero trata de aparentar serenidad en su tono de voz al hablarle.

—Si tus métodos de auto destrucción no te están funcionando, vas a tener que cuadrarte a los nuevos…
—No quiero.
—No te estoy preguntando. Ya tuviste tu tiempo de diversión y rebelión, espero que lo hayas disfrutado porque te vas a tener que someter a reglas nuevas.
—No me interesan —la voz de Meghan es parca.
—Iremos a ver a una persona que probablemente no recuerdes pero que siempre ha estado presente.

Meghan gira su cabeza de modo tan tétrico como una muñeca vieja. La comparación parece corta, debajo de sus ojos hay una gran mancha violácea y sus prominentes pómulos sobresalen más de lo habitual, su flequillo a la frente está tan desarreglado; sus labios están cuarteados y no es necesario enfocar mucho para ver que hay pequeñas costras, en otras partes se puede ver la piel de sus labios al rojo vivo. Los ojos tienen derrames y en su débil intento de verse triste, se ve furiosa.

—Han querido reunirte con él y desafortunadamente no lo han logrado, le han dado demasiada importancia y mucho renombre pero tan sólo es alguien que es parte de ti, es tu abuelo…
—¿Qué eres mamá? —Nicasi se sorprende por la pregunta­—. Ahora me puedo dar cuenta que en muchas cosas te has mantenido al margen, nunca te involucras en peleas, ayudas a los demás pero no a los tuyos, finges demasiado bien e incluso no me gané una gran reprimenda por haber estado fuera de casa por más de un mes, regreso y recibo una casa para mí sola, llámame paranoica pero tú escondes más cosas de las que la gente sabe.
—Si te lo dijera, todo perdería su gracia.

Meghan cerró los ojos y volvió su rosto al frente, era una clara señal de rechazo.

—No es necesario que te muevas, puedo llevarte de cualquier forma.
—¡Hum! —en burla soltó Meghan.

De pronto todo suelo y temperatura desapareció, todo color, todo sonido, todo sentido y forma.

«Déjame». Pidió desesperada Meghan.
«No te va a pasar absolutamente nada cariño». Meghan reaccionó asustada al escuchar la voz de su madre en el interior de su cabeza, el tatuaje se desprendió de su piel y las alas se abrieron en todo su imperioso esplendor, más, por el miedo que Meghan estaba sintiendo en ese momento.

La luz comenzó a aparecer alrededor de ellas aunque la oscuridad predominaba en todas direcciones. Era como estar atrapada de nuevo en la burbuja en la que Damabiah la retuvo y la oscuridad era todo lo que estaba a su alrededor, esta vez no había visiones en su mente de lo que debajo de ella ocurría. En un atisbo Meghan pudo distinguir a su madre en una posición de meditación.

«¿En dónde estamos».

Girar el rostro para buscar algo era en vano. Comenzó a sentir un pánico creciendo en todo su interior. Parecía flotar y a su vez no, las a alas se movían con desesperación, ellas también rastreaban alguna sensación cercana que le hiciera sentir algo más en su entorno.

«No hay nada por qué temer Meghan».

Una tercera voz se unió al silencio mortal que reinaba en ese lugar.

«¿Quién es? Mamá, has algo…»
«No va a suceder nada que no quieras Meghan», la fuerte voz se alzó nuevamente desde todas las direcciones y eso era imposible para las creencias de Meghan. Era irreal. Por un segundo creyó que había por fin caído en algún estado de sueño llevada por el cansancio de estar en vigilia durante una quincena de días tratando de alejar del rincón donde se había alejado el recuerdo severo de ver la ejecución de Rooney. Había deseado con desesperación caer inconsciente y por algún tiempo no sentir absolutamente nada. Pero nada era lo que había sucedido.

Meghan prestó atención a lo que de pronto sucedió, nadie la atacaba, nadie se movía, se escuchaban ligeros susurros, inflexiones, emociones, tintineo acompañado de una cadencia. Ambos timbres de voz interactuaban y correspondían entre sí. Eran: su madre y la misteriosa tercera voz hablando.

«Perla».

O eso la voz le quiso decir, no lo sabía con exactitud, su cerebro sólo asimiló aquel sonido desconocido. Sintió a su vez soledad, su madre se había ido.

«La perla más hermosa y valiosa».

Algo en su mente siguió trabajando hasta encontrarle significado a los fonemas de la fuerte voz.

«Mi querida perla».

Los sonidos flotaban con dulzura, una sensación de calidez la invadió y un recuerdo lejano se aproximó al borde de sus ojos: era Meghan de bebé, está dentro de una periquera estirando su mano para tocar el cuello de un señor a un costado suyo, es alto, la impresión que da es de ser fuerte, su aura es sabía. Porta ropa común, Meghan sólo ve una playera blanca que deja un poco de su pecho ver. Meghan hace pequeñas trompitas analizando el por qué aquel gran hombre porta unos enormes y ridículos lentes oscuros de bordes rojos, tan grandes que sobrepasa lo racional y conocido para ella. Quiere verle los ojos…

«Un buen recuerdo, mi querida perla, ansiabas quitarme esos enormes lentes pero una buena dosis de besos fue lo que recibiste a cambio». Dice la voz con su voz llena de extrañas inflexiones pero dulces y esa voz la ayuda a completar la escena en su memoria. «Todos los recuerdos son valiosos, así como son necesarios. Nunca debes sentirte culpable de revivirlos nuevamente».

Las imágenes en la cabeza de Meghan se amontonan una detrás de otra con fiereza y dejan de lado la imagen de su infancia:

Rooney mira hacia atrás para ver el rostro de Izaskun y como da la explicación de que aquello es imposible de cambiar; las preocupaciones de Rooney de un momento a otro desaparecen cuando mira el rostro fijo al frente de Scarlett y ella sólo mueve sus extrañas pupilas de lado pero no más, ambas se identifican, saben que un lazo antiguo y fuerte las une, son la misma persona «¿De verdad debo morir?» es su penúltima frase. No hubo despedidas formales. Escucha con atención la explicación del Vidente pero ahora que sabe su destino, lo único que desea es conocer todo acerca de la chica que está a su lado. Hay una vibra tan fuerte como un imán y una traición sale a la luz. Una traición que ya no importa ponerle atención, Rooney sabe que va a morir, la traición de los que consideraba sus amigos por llevarla a un matadero sin salida es lo que menos le interesa en ese momento. Ella no quiere morir y su respiración se sincronizan con los latidos de su corazón: acelerados. Meghan los puede sentir, ver… pero no se puede mover, Damabiah la tiene presa en una burbuja y no puede hacer absolutamente nada, no puede controlar su cuerpo, está rígido.

«¿Sabían que esto sucedería?», dice Rooney, aún la escucha con claridad en su mente su fina voz. Meghan está desesperada por volver a traer ese recuerdo a su mente, unas ligeras convulsiones la atacan; sabe lo que le prosigue a su comentario y la respuesta sin marcha atrás que el Vidente le proporciona. Lo que pasa por la cabeza de Rooney ya no es consternación, una vez que escucha nombrar con poca voz humana al Vidente el nombre de la Espada que le hará justicia, ella mira una última vez a Scarlett, le desea la mejor de las vidas y que no se sienta en absoluto afectada porque ella tenga que morir, de todas maneras, nunca se conocieron lo suficiente para entablar algún hilo fuerte entre ellas. Rooney está en paz. El Partenón vibra bajo los pies de los presentes y el cuerpo de Meghan lo hacía dentro de la burbuja por desesperación, por odio, por rabia de estar a punto de perder a su única y mejor amiga.

Ahora las convulsiones de Meghan eran reales. Reales como cada que le venía el recuerdo a su mente.

Lo siguiente en la escala de imágenes es ver la imperiosa espada desenvainada en medio del Partenón y los Avatares manipulando con toda la fuerza que poseían, el baile y ritual de la espada entre Avatares es deslumbrante pero a Rooney eso no le interesa, ella en lo único que piensa ahora es en Meghan y entiende el propósito sin ella saber que Destino, la Espada, es quien le está revelando su verdadero camino, porque eso no era el fin. Ahora la espera con ansias y ella llega a su cuerpo para fundirse en uno sólo, no hay calor, no hay dolor, no hay tristeza en el Nirvana en el que se encuentra, Rooney con lo mejor que lo puede comparar es paz. Lo contrario a todo lo que sienten los presentes y el tumulto de emociones le pegan como una gran bofetada a Meghan, quiere salir de donde está y abrazar a Rooney, cuando todos los ojos presentes ven como Rooney al ser seccionada por Destino pierde estabilidad y fuerza en sus piernas, se doblan. Las manos de Rooney están caídas, la sangre comienza a derramarse por su vientre, tibia, Meghan mejor que nadie lo sabe. Los ojos de su mejor amiga ya están sin vida, ha perdido la conexión con el mundo y lo que ella ve corresponde a un plano diferente, peo Meghan, sigue en el terrenal y un fuerte golpe, uno hueco y retumba en eco tétrico.

Todos al unísono contienen la expresión de terror y sostienen en sus gargantas un grito, las ganas de correr son impedidas por los amarres que los Avatares impusieron. Ellos mismos de pronto desaparecen llevándose consigo la Espada y el alma de Rooney.

Al desaparecer los Avatares desaparecen los amarres y de pronto se vuelve un caos, el Partenón, ahora luce diminuto.

Scarlett no lo duda dos veces y toma el cuerpo de Rooney en vilo para elevar el vuelo con sus alas bicolores y extrañas. Scarlett no vio por dónde pasó, su meta era llegar a lo etéreo y desaparecer con Rooney. Causa que provocó que el cuerpo de Rooney rozara con Meghan, sus manos se tocaron para después el cuerpo de ambas colisionarán, Meghan se mancha de la sangre de su mejor amiga y Scarlett por un momento pierde el equilibrio a punto de dejar caer al doppelgänger al vacío, el pánico de Meghan crece en su interior en tanto en el recuerdo como en el presente, no se puede mover y es presa de ese sentimiento y el odio que siente de pronto por Damabiah que no hace nada por liberarla.

Después de equilibrarse nuevamente, Scarlett sostiene a Rooney más fuerte contra su cuerpo sintiendo como la sangre empapa su blusa cada vez más y mira a los ojos petrificados de Meghan, ella, le suplica con la mirada que no se lleve a su mejor amiga. Lo último que Meghan recuerda es ver el destello veloz de las alas de Scarlett al alejarse de su campo de visión.

Meghan vuelve a la realidad oscura en la que se encontraba con la extraña voz, ahora la voz es un señor de edad madura, nada parecido a lo que ella tiene por concepto de abuelo, aparece. Aquel hombre tiene el cabello oscuro, una ligera barba en su cara, sus ojos son cálidos, tan paternales que instintivamente Meghan se irgue y se acerca a él para abrazarlo. Ahora siente como hay un suelo bajo sus pies. Firme, y un abrazo sólido correspondido.

«Los recuerdos, es el mejor tesoro que tenemos los seres con memoria y cada uno tiene un precio que vale la pena conservar, sea bueno o no tanto, sacarlo de ese cofre». Su voz es cálida, paternal.

Siente sobre sus hombros el peso de no sentir aquello desde hace muchos años. Lo reconoce. Entiende su idioma con claridad.

«Te he extrañado tanto, abuelo», dice Meghan con una claridad sorprendente en aquel extraño idioma. Él sonríe.
«Sabía que tú, mi perla, no podrías fallarme después de tantos años y ahora estás más que lista».

Meghan es golpeada de pronto por un recuerdo vago donde su abuelo le explica mientras ella balbucea el significado e importancia de su nombre: eres mi perla, mi preciosa perla.

«¿Lo estoy?», Meghan siente aún extraño ese lenguaje suave en su boca.
«Claro. Así como en el mundo de los humanos existen los grandes gobiernos y personas que están sentadas, en lo más alto de un edificio, en su lujoso penthouse jugando ajedrez, fumando puros importados y sin importarles lo que al resto de su misma raza le ocurra, así mismo sucede con la raza de la que está compuesta una parte de ti», Meghan no comprende ni hila lo que esas palabras le transmiten. Su abuelo mantiene una calma tan perfecta que es abrumadora.
«¿Qué es lo que quieres decir, que los de mi clase están jugando al lavado de plumas?».
«Lo que te quiero explicar es que la misericordia que tanto se empeñan en hacer publica los humanos acerca de los ángeles es completamente falsa, lo sabes. No hay un Dios que los creó para protegerlos, nada tienen que ver los ángeles con los humanos. Cada raza lucha por sobrevivir con lo que puede y tiene. El humano dejó de ser hace mucho tiempo alguien competitivo cuando comenzó a crear su propio mundo de fantasía poblando su dimensión disponible como un canal de televisión y ridiculizando al resto del universo», su abuelo es severo, la forma suave del su idioma se convirtió en algo de pronto tan brusco.
«¿Entonces los míos están completamente desprotegidos?», Meghan analiza la vida desde el punto de vista angelical, porque, eso es lo que ella cree ser pero sobre todo una humana.
«Desde luego que no. Ahora todo es un gran conflicto de intereses y por supuesto, la gran ley universal que dice: todos necesitamos de todos, es muy vigente para a la actualidad y a todas las razas, como un llano ejemplo te puedo asegurar que las viejas pirámides de Egipto fueron pulidas por algunos de otra dimensión y raza para una finalidad específica, lo que no ha cambiado en los miles de años que han transcurrido. Por otro lado están los que no desean ni quieren las injusticias y se han dado a la tarea de rellenar el papel famoso y estelar de “ángel de la guardia, mi dulce compañía” como uno que no existe, aunque en su mayoría sean dulces compañías pero no siempre son los ángeles quienes entran a las filas de la protección de los humanos», Meghan siente claramente como la conversación ha tomado un punto muy diferente a debatir. Se siente como en una montaña rusa.
«¿Y por qué esos otros hacen por los humanos un trabajo que sólo es agradecido de manera formal a los ángeles?».

Todo lo que a Meghan le falta descubrir, no pensaba que fuera de una manera tan complicada. Ella sólo deseaba estar frente a alguien que le diera la certeza de que estaría bien.

«Porque son el blanco más fácil de atacar», su abuelo se mueve pasivamente de un lado a otro y sin perder la calma, anunciarle aquello no le perturbó en sus expresiones sin en cambio la inflexión de su voz fue grave.
«No comprendo», aceptó Meghan.
«En su momento lo harás y te darás cuenta que las injusticias abarcan mucho más de lo que te puedes imaginar y comprender que humana no lo eres».

Otra replica que cambiaba la conversación de rumbo.

«Lo soy». Afirmó Meghan con seguridad. Lo parecía él con su aspecto aún juvenil. «Es decir, parte de mi lo es y la otra es…». Meghan señala lo obvio.
«Desde luego que no, mi perla. Te costará trabajo ordenar tus ideas y las formas en las que tu cuerpo puede cambiar sin embargo, definitivamente no eres humana. Tu alma está compuesta mitad angélica, mitad de un gran Dios. Posees mucha más fuerza de la que imaginas y eres casi un trofeo para esos idiotas que están jugando a conquistar diferentes reinos», la desesperación se asomó por su rosto y Meghan se sintió abrumada.

Su abuelo camina hacia ella para tomarla con calma de los hombros, no es un acto desesperado pero sí para hacerla consciente de lo importante que es.

«¿La Guardia?».

Ata los cabos sueltos que tiene de la información de todos sus allegados.

«Los mismos, que pretenden afectar el orden de las cosas y las causas. Y tú tienes la peculiaridad de poder unir lo divino con lo demoníaco. Tú superaste por mucho a diferentes Avatares y lograste ser un Abraxas natural. Nadie como tú hace siglos o milenios».
«Yo sólo quiero seguir siendo humana…»

Dice Meghan con rostro lleno de pánico y entumida hasta el último músculo.

«Comprende que no lo eres. Crecer en un mundo de humanos no te hace humano y la realidad y los sacrificios comienzan ahora que eres lo que decidiste ser… aunque no te hayas dado cuenta por completo. Después de la aceptación, el sacrificio es el segundo paso y tú ya has levantado una pierna en ese escalón».

A Meghan le golpean una vez más los recuerdos.

«Yo no deseaba la muerte de Rooney».
—Y de dónde crees que se crean los ejércitos y legiones. Deja tus emociones mortales a un lado y mira de frente el peligro que te acecha —una fina voz se cuela al lugar, esa voz que tanto ha extrañado en todo este tiempo.
—¡Rooney! —grita Meghan en lenguaje humano—. Oh, Rooney estás viva.

Las lágrimas comienzan a caer por el rostro de Meghan, camina a dónde está parada, con la misma ropa que usó en aquel día trágico.

Rooney baja un poco el rostro y niega.

—No Meg… no lo estoy. Estoy en la misma condición que ha estado durante estos quince días.
—Entonces… qué está sucediendo —Meghan mira a su abuelo.
—Él me está ayudando a que todo salga mejor y… y estar lista para el día en que me necesites.

Meghan contiene la respiración.

—¿Qué eres? —pregunta en diminuta voz.
—Plasma —responde Rooney de una manera tranquila, parece que después de todo ella no ha sufrido la desesperación que Meghan y ella comienza a desquiciarse, acaso no sabe lo difícil que ha sido todo este tiempo recordando una y otra vez el momento de su muerte.
—No comprendo Rooney…
—Puedo pedirte Meg por favor que no te quedes estancada, todo saldrá bien, aun debes hacer muchas cosas, en la escuela, con los chicos de la banda, viajar, jugar con tus hermanos y entrenarte mucho. Por mí ya no debes preocuparte —Rooney habla con una calma con la que nunca contó cuando estaba con vida, Meghan casi no la reconoce—. Soy un fantasma.

Rooney termina con una risita nerviosa y Meghan no puede contener la cara de estupor.




Georg sostiene en vilo a Meghan, de pronto había desaparecido Nicasi, la madre de su novia y había escuchado un ruido amortiguado por la alfombra. Corrió tan rápido como el asombro le permitió y al ver la puerta de su habitación de par en par con Meghan y su largo cabello desperdigado en mil direcciones al pie de la cama, la confusión lo atacó.

¿Dónde estaba Nicasi?

¿Qué le había hecho a Meghan?

Después de tratar de hacerla reaccionar sobre el suelo y en vano, notó que comenzaba a sudar, lo que le preocupaba era que se pudiera convulsionar y no tenía la certeza de si su mal era por la tristeza por la pérdida de su mejor y única amiga o era parte de los miles de achaques que le venían de vez en vez debido a que su cuerpo cambiaba con frecuencia.

—Rooney… —Meghan bisbiseó lo que parecía una frase en algún otro idioma que Georg no conocía.
—Meghan, Megh, despierta ya —dijo Georg con impaciencia.
—Ella está bien.

La voz provino desde el marco de la puerta.

—¿Qué dices? —Georg no reacciona al momento y un segundo después su cuello gira abruptamente— ¿Estás hablando en voz alta?
—Así es —Gustav mueve la cabeza afirmativamente con las manos en los bolsillos de sus pantalones cortos—. No te preocupes por Meghan, ella está bien. Donde quiera que esté su alma en estos momentos.
—Lleva horas así —Georg deja que su cabeza se recargue en la cama.

—Está con el Abraxas, Nicasi la llevó.





ANGEL ON MY SHOULDER

1 comentario:

Scarlëtt Kaulitz dijo...

¡OHMYGOD! Ya sabía quién sería el Abraxas... ¡Pero no que fuera su abuelo! Ö

Pregunta: ¿Por qué si Rooney tiene una gemela, no se murió también la gemela, porque también es un doble, no? O era porque Rooney era amiga de Meghan?

ASDFGHJKL

¡Yo quiero más! Más de un mes sin saber nada de AOMS y esto no es suficiente xD

Muy interesante aunque medio enredado

Besototes! :P