11 de abril de 2013

AOMS - Capítulo 11 : Únete a mí.


HARIEL: Nunc minerva, postea palas.












Escoltado por dos Divergentes hasta la entrada de SchwarzLinie parece no estar muy cómodo. Ambos Divergentes de la División Alas Negras son tan coordinados, callados, ambos tienen la piel muy clara, lo que es un rasgo de pureza extrema, lo que en uno se ven unos ojos azules como el aguamar en su compañero es casi nulo apreciarlos por lo pequeños que son pero dan la impresión de ser tan negro como lo profundo del universo.

Ambos Alas Negras se detienen frente al acceso de una fachada simulando un Partenón incorporado a un edificio con los diferentes estilos griegos muy exuberantes en cualquier punto para el que se mire. Detienen su marcha silenciosa y se abren cada uno a un paso de lado para dejar de frente a Mitzrael.

—Has de pasar por frente a nosotros. No guiaremos, seremos escoltas protectoras —con una voz gruesa indica uno de ellos.

Mitzrael sin más continúa caminando, no es la primera vez que está en ese lugar, tampoco le sorprende que lo hagan caminar por enfrente y que en cualquier momento lo puedan atacar a traición, pero eso, es algo que sólo sucedería si él tuviese malas intenciones mientras cruza la cámara central que los lleva el destino real de aquel lugar y sinceramente él no tenía planes de meterse con dos Alas Negras. Al llegar al fondo del lugar traspasaron las anchas columnas y el suelo dejó de existir dejando sólo asomar negro sobre negro. Los tres hombres desplegaron en un movimiento sincronizado, después de haber dado un paso a la nada y descender varios metros en caída libre, sus enormes alas, cada uno con una forma y brillo distinto que hacía notar la Esfera Angelical a la que pertenecían.

El batir de sus alas producía una fina música celestial que era armonizada. Mientras se dejaban ahora caer en picada.

Al percibir la proximidad del suelo varios metros antes, un giro corporal hacia tras los volvía a incorporaba con los pies por debajo y segundos después colocarlos en las firmes piezas de mármol por rango: primero el Alas Negras que era un Querubín poseedor de los ojos azules, el siguiente fue Mitzrael con rango de Dominación y finalmente el segundo Alas Negras de ojos pequeños y oscuros, un Principado. Mitzrael compactó sus alas a la espalda haciéndolas desaparecer a través de la gruesa chamarra que portaba comparado con los dos Alas Negras que las dejaron desplegadas y uno de ellos agregó:

—Estamos para servirle Señor, en un momento lo atenderán.
—Gracias —respondió él por monotonía más que por cumplido.

El área en el que estaba situado era toda la real pinta del SchwarzLinie, un lugar destinado al ocio y recreación de cualquier ser o ente, caracterizado por ser nulo a la magia, características y/o habilidades. Simplemente era un punto muerto en la ciudad para pasarla bien. En ese momento estaba completamente vacío de gente, muy iluminado, las mesas tenían por encima las sillas, en una isla central que era la barra brillaba con luz neón y dejaba ver botellas, vasos de diferentes formas y copas colocadas en perfecto orden. Mitzrael pasó la mirada por todo el lugar, que, aunque no lo pareciera, era enorme; le recordaba los años y años de buenas jergas en todas y cada una de las mesas, por todas y cada una de las épocas más destacadas.

—¿La época disco?
—Hummm, no. Pensaba en la época hippie donde este lugar era un hedor de axilas sin limpiar.
—Eso es muy cierto, Mitzrael, no éramos partidarios de aquella costumbre pero solíamos convivir con ellos, que bueno que no duró mucho tiempo.
—Afortunadamente —suspira Mitzrael—. A qué debo la citación, no creerás que no estoy haciendo bien mi trabajo, he visto que tus Alas Negras rondan mucho mi residencia.
—No, no, no. Nada de eso. Es sólo que me gusta mantener en buena protección a los niños…
—¿No confías en mí? Si no lo haces no debiste mandarme a tu misión suicida. Tengo mejores cosas que hacer que cuidar un montón de chiquillos que no son míos.
—Prometiste ayudarme, no como el último idiota la que le confié el cuidado de Nicasi y se largó —su voz es una mezcla de desesperación y asombro sin en cambio su rostro es sereno—. Meghan está en problemas y graves.
—Siempre los ha estado, tienes suerte de que no tengan en la mira a Mila…
—¡Oh, claro que la tienen! La tienen y esto debe parar pronto.
—Eso debiste pensarlo antes de cometer el mismo error dos veces Hariel. Dos veces.
—¡Son mis hijos!
—Y lo entiendo, también comprendo la causa y me uno a ella pero debes ser honesto. Eres un cobarde, dales la cara, explícales cómo es que está su mundo, su origen, guíalos, defiéndelos por ti mismo, entrénalos.
—Sabes que no puedo…
—No se pueden arriesgar más vidas y hablo en mi caso por la de Izaskun, no la de mi hermano. No lo voy a permitir.
—Izaskun está y estará perfectamente bien.
—No lo creo, ha tomado el mando de protector de una forma que va más allá de lo racional, él, Ifriamdiel, el par de Cofres, el Nefil de legado antiguo , un Pasivo y ese mortal del que está enamorado… las cosas no pintan nada bien Hariel.
—No pueden castigarme más de lo que ya lo han hecho —Hariel deambulaba intranquilo posando la vista en la nada con severidad.
—Sí, sí pueden y lo harán. Es mejor que me vaya y tú deberías hacer lo mismo tu hija estará aquí en un par de horas y piensa bien en lo de dar la cara por una vez en tu vida, a ellas no les caería nada mal, ahora si me lo permite su majestad debo ir por mi hijo.
—Él está aquí —respondió rápidamente Hariel, provocando en Mitzrael una gran cara de sorpresa—. Como te dije, los Alas Negras sólo están para proteger y trajeron hasta acá al pequeño. Ayudará a que cubras la mentira que le has dicho al resto de la familia.

Mitzrael exhaló.

—Esto parece un juego de niñas Hariel, sé que él te pertenece pero no deberías tomarte las libertades de hacer las cosas así, pude haber pensado que estaba en verdadero peligro.
—Lo cuidas bien hermano —Hariel sonrió.
—También te extraña —lo consoló Mitzrael.

De pronto una pequeña silueta bajo de las altas trabes.

—¡Hola papa Mitzrael!
—Criatura santa —vociferó Mitzrael al tratar de localizar en lo absolutamente negro en el techo dónde estaba la trabe más cercana de donde pudo haber brincado—, aún no tienes alas debes de ser un poco menos impulsivo.

El pequeño sonrió.

—Sabe hacerlo bien y me ha contado que Mila va por el mismo camino. Una excelente idea esa de la gimnasia para entrenarlos —dijo Hariel.
—Uno de los Alas Negras me pasó el tip.
—Papá Mitzrael podemos irnos, Mila debe contarme todo acerca de la visita de cumpleaños a Meghan…





—Es el cumpleaños de Meghan. No aquí, no ahora —cerró la puerta tras él.
—Va a suceder hoy, será en el SchwarzLinie. Tendrás un mensajero.
—¿De qué hablas?
—Mandarán a un mensajero, me dijeron eso, que lo conocías Izaskun, sólo eso—batió sus alas en símbolo de preocupación—. Saben que pueden confiar en mí pero sé que algo más debe de haber, es cuestión de Hariel y el resto de los Divergentes. Debes preparar a Meghan.
—¿Te dijeron quién sería?

Su interlocutor negó con la cabeza.

—Entiendo, pero eso será difícil, será un gran golpe muy fuerte para ella, no sé qué hacer me siento un maldito novato.
—Hermano de sobra sabes que no lo eres —el interlocutor exhaló y se recargó en el muro de monoblock que dejaba pasar la luz de las farolas de color ambarino—. Extraño esos días de juergas largas sin sentido con Mitzrael y míralo ahora, es todo un padre de familia y a ti te dejaron como un chiquillo de diecisiete años —subió la suela de su bota al muro cruzándose de brazos, unos muy delgados, la playera sin mangas que portaba le bailó, era muy delgado y sin musculatura comparado con Izaskun.

Izaskun giró su cuello varias veces antes de que tuviera como resultado un chasquido en su nuca.

—¿Vendrás esta noche?

Él alzó los hombros.

—No es que tenga muchas cosas que hacer…
—¡Ah, por el Malvado! Nunca haces nada por las noches más que estar espiando en el SchwarzLinie —Izaskun golpeó la punta de su pie con la suya.

Ambos rieron y en el compacto pasillo comenzaron a luchar entre ellos, empujones, golpes leves a algunas partes del cuerpo, embestidas, giros y las tacleadas por momentos provocaban que los muros cimbraran; las risas eran escandalosas e Izaskun logró tomar la delantera por trampa.

—¡No! De la alas no Izaskun, ¡Suéltame!

Los quejidos subieron de volumen, Izaskun había prensado una de las alas de su acompañante desde la base por donde la piel se elevaba, cambiaba y nacía la protuberancia de hueso y terminales nerviosas que se conectaban directamente a los pulmones. Sostener a un oponente de esa manera aseguraba una victoria en caso de lucha real, dependiendo la fuerza que tuviera el contrincante o el nivel de madurez del alado podía conseguir arrancar el ala dando como resultado una muerte por paro respiratorio o lo que era mucho peor una severa infección por la exposición al ambiente de tan delicada estructura similar a la de un codo invertido que permitía la flexibilidad de las alas y su incorporación sobre las costillas superiores y por debajo de los omóplatos.

Esa era una de las razones por las cuales el cambio inicial para los Nefilim sin alas era el más difícil, el nacimiento del nuevo hueso desde el omóplato y la restructuración de los ya existentes para su completa adaptación. Aunque eso no le daba más ventaja a los nacidos directamente con dicha adaptación.

—¡Izaskun!

Se escucharon dos voces diferentes gritarle de una forma por demás alarmada, uno era el mismo alado que se quejaba y pedía por su liberación, el otro era Stiffens.

—Se terminó la diversión —soltó Izaskun con una exhalación para sacar la fuerza de su cuerpo. Aventó ligeramente al chico de compleción escurrida.
—¿Qué hace aquí un Alas Negras, Izaskun? —con voz firme pidió Stiffens.
—Lezalel —dijo el alado regresando su playera floja a una postura un poco más normal—, Señor.

Prosiguió a realizar una reverencia inclinando su cuerpo.

—¿Reverencias? ¿Señor? ¿Me estoy perdiendo de algo? —preguntó Izaskun mirando alternadamente a los dos.
—Es un Nefil Senex. Las órdenes inmediatas son reverencias para esa estirpe, Izaskun —indicó el Alas Negras Lezalel—, ni yo siendo de la Tercera Esfera Angelical puedo romper las reglas de alguien tan antiguo como lo es él y menos en la Tierra que son sus dominios. Mis disculpas por la ignorancia de mi hermano Ophanim.

Lezalel volvió a hacer una reverencia.

—Vaya, se aprende algo nuevo todos los días —comentó Izaskun.
—Eso, es para que vayas respetando —exclamó Stiffens—. No te preocupes en mi presencia Lezalel Ophanim, lo tiene permitido —Izaskun casqueó la lengua—. Dime, hay algo en especial por el cual estés aquí presente.

Preguntó Stiffens. Ambos alados se irguieron.

«No se lo digas», comunicó rápidamente Izaskun, aparentando serenidad y dejando recargar su espalda  en el muro del color de la cal.
—En lo absoluto Señor, sólo vine para decirle a Izaskun que todo está perfectamente listo para su estancia en el SchwarzLinie, han preparado lo mejor según me indican y la plataforma para los chicos de la banda podrá ser usada si ellos desean presentarse, tienen la mejor ubicación y acceso a sus invitados humanos.
—Excelente Lezalel —promulgó Stiffens.
«Gracias frater Ophanim», a la par le comunicó Izaskun.
—¿Te veremos esta noche? ­—fue Stiffens nuevamente.
—Así será Señor —asintió con una sonrisa Lezalel—, una honra estar presente y conocer a la festejada.

Lezalel se dio media vuelta y comenzó a alejarse con dirección al elevador no sin antes comunicarse con Izaskun.

«No lo olvides frater Ophanim, será esta noche y deberás estar preparado para retener cualquier infortunio que pudiese contradecir las circunstancias. Cuídate y protege a los que amas».





—Cómo voy a cuidarla con tanto desconocido ahí, cómo voy a protegerla, Melton va querer ligar con el primer ente femenino que se le crucé —recita Meghan yendo de un lado a otro por toda su habitación enfundada en unos vaqueros en negro, una blusa en rayas verticales carmín y blanco con un suéter café y una protección extra de una chamarra en piel negra con cierres en color oro y como era de esperarse en Meghan unas sencillas flats en negro.

Lo que combinaba muy bien con Georg que por lo general también solía portar los mismos colores, él simplemente escogió unos vaqueros rectos negros, playera negra con un estampado poco descifrable en blanco y sus tenis de moda, eran simplemente una pareja sencilla.

—Creo que ese debería ser el menor de tus problemas Meg, además de todo Maika ya se sabe defender y en ese lugar nadie le hará absolutamente nada— Georg caminó hacia una pequeña mesita de noche donde estaban sus llaves, las tomó y jugueteó un poco con ellas antes de decirle a Meg—. Voy a sacar unas cosas del auto, no tardo y vuelvo por ustedes.

Meghan contestó con un simple sonido de su garganta. Seguía sin saber exactamente por qué o el cómo es que volvía a tener su voz nuevamente, aunque eso estaba unos peldaños por debajo de lo que le preocupaba certeramente esa noche. Para ella algo no iba bien.

Georg salió del departamento de Meghan ubicado en la primera planta de un alto edificio, el estacionamiento estaba ubicado en el sótano de modo que no había que tomarse la necesidad de ir por elevador si bastaba con cuatro tramos de escaleras que no quitaban el aliento en lo absoluto. Su auto tenía el privilegio de ser aparcado en el segundo cajón en el cual, al levantar la mirada se llevó un ligero sobresalto.

«Buenas noches», escuchó una voz en su cabeza.

Había alados fácilmente de reconocer en cualquier punto pero no distinguió a primera instancia a quién de los dos pertenecía el saludo. Georg lo único que pudo hacer fue quedarse en el mismo lugar donde estaba mirando a ambos con sus torsos desnudos y mostrándose sin tapujos como lo que son: Alas Negras.

«Debo presentarme, mi nombre es Caliel y me acompaña Mabael, Georg Moritz». Georg hizo un pequeño gesto interno al escuchar su nombre completo, al cual los dos Alas Negras no mostraron fascinación o burla, sin más se quedaron en la misma rígida posición.

—¿Les puedo ayudar en algo? —un poco receloso de que por un momento no fueran del bando adecuado.
«Nada en especial, comprendo la desconfianza que nuestra presencia causa…»
—Impacto sería una mejor palabra. ¿Les han dicho que los humanos suelen portar ropa en la parte superior?

Ambos Alas Negras se miran sus torsos desnudos. El que se presentó sonríe ligeramente.

«No estaremos un forma humana durante un largo tiempo y solo nos haremos presente en caso que necesiten nuestra ayuda durante su estancia esta noche en el SchwarzLinie, nos han enviado para ser su seguridad desde el primer segundo en que Meghan ha cumplido los dieciocho años humanos», contesta Caliel.
—No, necesitamos ese tipo de servicio. Muchas gracias —Georg se muestra un tanto altivo.
«Desde luego que nos necesitan, Georg», le habla en un modo más relajado ahora Mabael. «Sabes que las órdenes que acatamos vienen de fuerzas mucho mayores que nosotros y que si lo consideran pertinente, es porque hay una razón. Razón a la cual has colaborado en más de un cincuenta por ciento al desposar a Meghan de su virginidad»
—Ustedes…
«Sabemos que fue un acto consensuado», lo detiene Caliel alzando su mano mostrando la palma completamente blanca de su mano, antes de que Georg diga o haga algo que no sea completamente correcto. «Sabemos que Meghan es lo bastante inteligente para saber lo que hace a esta altura de su vida, de ninguna manera objetamos contra su relación».
«Así es, ya lo dijo Caliel. Nosotros sólo somos protectores de alto rendimiento y sabemos que en cuanto La Guardia se entere de este hecho no estarán muy contentos con el acontecimiento y tú serás uno de los más desprotegidos al ser un simple humano para ellos».
—Pero el ser un simple humano no me hace menos y del mismo modo no puedo quedarme sentado en la mesa a que lleguen a salvarme, yo también tengo que proteger a Meghan —Georg aunque joven, tiene su temperamento y sabe perfectamente en el lío en el que está metido.

Stiffens se había encargado de explicarle a él y a Gustav algunas cosas básicas en la vida de los Nefilim, sus orígenes, la forma en que se distribuyen por el mundo, cómo es que funcionan sus habilidades que varían a las de sus engendradores y las características físicas así como las variantes que se han dado a lo largo de la historia pero sobre todo les había recalcado la verdadera Misión que cumplía La Guardia que se acercaba al Nefilim nacido en la Tierra y que no había desarrollado las alas desde su nacimiento, que era: acompañar al Nefilim en su transformación y cuidarlo si fuese necesario, ayudarle a entender su origen y hacía dónde podría estar dirigida su misión en la vida si aceptaban delegar su humanidad por completo para pasar al siguiente paso. Ascender a una Esfera Angelical y pertenecer al Coro correspondiente a su origen. Todo esto llevado a cabo siempre y cuando el Nefilim cumpliera dos condiciones rigurosas para obtener el perdón de ser engendrado, la primera constaba en que el Nefilim aceptara elevarse a ser un ente etéreo, sin saber el proceso o las reglas que le esperarían a su ingreso; la segunda, debería ser un Nefilim puro o virginal.

Aunque esta última regla aplicaba rigurosamente una vez que el Nefilim hubiese aceptado, de lo contrario se le dejaba en la Tierra a que continuara su vida y se uniera a grupos de su misma especie. Lo que con el tiempo se fue tergiversando y mal obrando, pues ahora había Guardias dedicadas a reclutar de manera incorrecta a los Nefilim; el grupo conocido como Divergentes habían contado hasta el momento dos dentro de la Unión Europea por lo que su localización era sumamente complicada y a su vez ignoraban el propósito de su misión, dado que eran ellos personalmente los que contactaban y hacían sufrir al Nefilim, amedrentándolo, amenazándolo e invirtiendo el orden para el reclutar.

Los Divergentes aseguraban que muchos Nefilim nunca llegaban a los Coros Celestiales y a los que se negaban irse con ellos los condenaban, como el caso de Gustav, al que le habían proporcionado una doble identidad Nefilim/Alado con ambos nombres pero cortándole la comunicación de manera atroz con su mitad humana e impidiéndole conectarse por completo con su parte alada al soldarlas a la espalda; lo que llevó como proceso con el tiempo que a algunos humanos llegaran a ser sus Guardianes y ya los Divergentes proteger sus razas, dado que no solo medio humanos, medio alados habían  sufrido ese proceso, entre las filas de los Divergentes de alto rango se encontraban seres apoyando la causa fielmente asegurando que uno de los suyos había desaparecido. Un brujo era capaz de contarte la historia cuantas veces fuese necesario y así diferentes razas y seres habían acoplado la marca en silencio de ser Divergentes a espaldas de sus grandes poderes o gobiernos en contra de las misteriosas Guardias.

Ahora Georg a sabiendas de que Meghan ya no contaba con lo que más deseaba La Guardia, estaban más que en problemas.

«Como simple humano que eres y el cargo de Guardián Pasivo podrás defender a Meghan mejor de lo que imaginas», retomó el mando de comunicación Mabael. «Esta noche cada uno de los que rodea a Meghan tiene una misión, y esa, es protegerla de cualquier peligro. Tú más que nadie puedes ejercer poder sobre sus decisiones y si llegará a ocurrir algún percance tu misión será estar con ella en todo momento y que ella no se alejé de tu lado; apartarlos del peligro nos corresponde a nosotros». Mabael le tendió su mano derecha. «Hagamos esto como debe de ser y que sea un trato por el bien de Meghan. Tú, nosotros, los Divergentes y su familia la queremos a salvo».

—Que sea un trato —Georg estiró su mano hasta encontrarla con la del Alas Negras para sellar el pacto con Mabael.

Caliel sonrió complacido y prosiguieron a elevar sus pies unos centímetros del concreto, sus alas a pesar de ser por mucho más grandes que la altura del piso al techo, estas se adaptaron al espacio que disponían para desplazarse en forma horizontal hasta casi colisionar con el muro desapareciendo milímetros antes.

Georg espero un par de segundos de manera serena para tomar su celular, marcar dial y la llamada se liberó.

¿Cuántos fueron?
—Dos Alas Negras, Caliel y Mabael. El primero de ojos azules mar y el segundo tiene un cisne en el hombro, él es de ojos pequeños y negros. Estarán en el SchwarzLinie.
Perfecto.

Georg corta la comunicación e ingresa nuevamente al cubo de las escaleras de regreso al departamento de Meghan.

Es hora de partir.





ANGEL ON MY SHOULDER

1 comentario:

Scarlëtt Kaulitz dijo...

Waaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! Pues me resolviste dudas... ¡Pero me dejaste otras! ¬¬' xD Neh. Ya entendí... creo xD

Si matas a Izaskun, juro, JURO que no sé cómo pero te asesino ¬¬'

De veras, ¿cuál es "su" capítulo? ¿El que sigue?

Quiero máaaaaaaaaaaaaaaaaas!Este te quedó re bien, comadre xD Quedas perdonada por tardarte tanto xP

Un besote tronadote! ;)