15 de julio de 2012

Génesis Segunda Temporada [Continuación de Mucho Gusto 1°TEM]


Esa chica Dirce me había dicho que aquí podría encontrar a Mia, pero el pasillo estaba, solo totalmente desolado, tomado en cuenta que ya eran casi las cinco de la tarde, esta área de A.I.M. se vaciaba rápidamente antes de las dos de la tarde, reservando el Gran Salón sólo para ensayos, no escuchaba música en el interior y si no estaba ahí, quizás esa chica Dirce sólo me había engañado, pero no tendría por qué ser así, ella se veía buena persona y hasta ahora todo lo que me había dicho era en pro de volver a ver a Mia Giole, sólo estaba nervioso, que tal que Giole no me reconocía por la, aún inexplicable, borrachera que se puso anoche en la cena del Director Osment.
Me despegue de la pared donde estaba recargado, completamente helada, para tranquilizar mis nervios, avance lentamente y pesadamente hacía la enorme puerta de madera, cuando está se abrió de un solo empujón.
Ahí estaba Mia,  venía platicando con otras dos chicas, ella estaba a punto de salir del Gran Salón, si no le hablaba ahora, ella seguramente se seguiría de largo absorta en su conversación
– ¡Hola Mia! ¿Cómo sigues? ¿Qué tal te sientes?
Parece que definitivamente la sorprendí, por su forma de mirarme, supe que sí me reconocía, eso me puso totalmente feliz.
– Ahhh, ya mejor gracias, con un poco de dolor de cabeza aún, el ensayo fue un desastre.- Me dijo poniendo su botella de agua en su frente, seguramente por el aún punzante dolor de cabeza que seguramente esta padeciendo. La chica rubia que iba a su derecha, inmediatamente se tenso, volteando a ver a Mia, muy agudamente.

– Ah sí que tú eres él que se quería pasar de listo con mi novia.
Estaba tan ensimismado viendo a Giole que no supe de dónde o cómo apareció ese tipejo que apenas escuche esa frase, estrelló su puño en mi cara, sacándome de balance, no sé que fue lo que me descontrolo más si que me pegara tan de improviso o la palabra “novia” saliendo de su boca,  debí suponerlo que una chica como ella no estaría sola, me ladee y di unos pasos hacia atrás, todas las chicas que estaban ahí gritaron, haciendo un enorme alboroto.
­– ¡Qué te pasa! Déjalo en paz ¿Por qué le pegas? – le gritó Mia, asustada tratando de detener ese atropello.
– Así que tú eres el que me quiere quitar a mi chica. O me vas a negar qué anoche no estabas con ella…
¿Cómo se había enterado este tipo que anoche la había visto en la cena? Lo sabría todo,  que pasamos toda la noche conversando y que no resistí mis impulsos de besarla ¿Quién se lo podría haber contado? El tipo estaba decidido a lanzarme otro golpe, directo a la cara, pero ahora al menos lo veía venir, en cuanto levantó su brazo para pegarme, todas las chicas gritonearon alarmadas, en un reflejo Mia se interpuso entre nosotros dos, arriesgándose a recibir ella el golpe, no podía negar que estaba nervioso y hasta temblando, pero no iba a permitir que ese neandertal le pusiera una mano encima a Giole, me puse frente a ella, cubriéndola con mi cuerpo, haciéndola para atrás con mi brazo.
– Es cierto anoche coincidí con Giole en la cena del Maestro Cole Osment pero yo sólo vine a ver a Loretto
Como una iluminación vino a mí el nombre de Loretto de la que tanto me había hablado Mia Giole, era una buena forma de evitar que ese salvaje soltara otro golpe, y por lo que puedo descifrar la mejor manera de evitarle un problema mayor a Giole.
– Pues claro, no seas bruto, le dije a Edward que viniera hoy al ensayo para así poder presentarle a Loretto.
Habló Mia saliendo un poco su cabeza arriba de mi hombro para ver de frente a su novio, él se tranquilizó al escuchar esto, volteó a ver a una de las chicas con las que había salido Mia Giole, era una chica rubia con un apretado chongo en la parte superior de la cabeza, con unos enormes ojos azules, muy delgada, tanto que hacía parecer a su nariz más grande de lo que realmente debería, tenía una cara de felicidad incrédula, sonreía como si no creyera lo que estaba pasando, ella debía ser Loretto, le eche una rápida mirada a la chica, debía tener mis ojos atentos a aquel tipo antes de que tuviera otro ataque de celos sicóticos, al ver a la chica rubia,  bajo el brazo y relajo el cuerpo.
Ya todos estábamos calmados, Mia salió de detrás de mi, tomó la mano de su amiga, jalándola hasta donde estábamos nosotros, para entonces presentármela.
-          Edward, ella es mi amiga Loretto De Quincey, de la que te hable.
-          Loretto, él es Edward Rotmensen, por lo que sé uno de los mejores alumnos de Cole, pronto será profesor adjunto- le decía mientras le guiñaba el ojo.
Me acerque a Loretto para saludarla y darle un beso en la mejilla, estaba muy temblorosa y hasta una risilla frenética se apoderó de ella, cuando mis labios rozaron su mejilla, estaba tan alterada que su cara se torno de un rubor muy marcado.
-          Mucho gusto, Loretto. Mia Giole me habló muy bien de ti.- lo dije por mera cortesía, porque excepto por la crónica de su vergonzosa irrupción en mi clase de Funk,  no le di la oportunidad a Mia de que la volviera a sacar a colación.  
Cuando volteé a ver nuevamente, Giole ya se alejaba por el pasillo discutiendo con su novio, sentí el impulso de correr tras ella, pero la mano de Loretto ya estaba sobre mi brazo.
-          Oh lamento mucho lo que te hizo Zac, es un salvaje, mira nada más como te dejo… te duele- me decía mientras pasaba sus delgados dedos acariciando el golpe de mi rostro.
-          Sí en verdad duele.- Le decía mientras miraba a la pareja que discutía alejarse más y más.
Algunos días pasaron, sin que volviera a ver a Giole, sin embargo mágicamente no pasaba un día sin que me topara “casualmente” con Loretto, a veces sentada en posición de mariposa leyendo algún libro afuera de mi salón, agitando energéticamente su brazo en el comedor para que me sentará con ella, podría apostar que Loretto se sabía mejor mi horario que yo mismo, a veces cuando ella creía que no la veía, notaba como espiaba a través de las ventanitas de las puertas de los salones, eso me daba risa.
Una tarde en la cafetería, estaba comiendo con Dorothy, peleando como de costumbre.
-          ¡Edward! Retráctate ahora mismo, no estoy jugando.
-          Dorothy por dios…- no me dejó terminar mi frase, sus ojos se elevaron un poco más arriba de mi cabeza, algo o alguien había atraído su atención.
-          Lazy hizo su aparición, ya se había tardado…- hasta donde yo sabía Lazy era el famoso perro de las películas, mire hacia atrás para ver a quien se refería.
-          Dorothy, déjala en paz, es una gran chica.
-          Yo más bien creo que es un perro faldero. – se emberrinchó y se metió un gran trozo de lechuga a la boca.
-          Edward… ¿Puedo sentarme aquí?- su voz aún sonaba como si suspirará
-          ¡Claro Loretto! Siéntate aquí junto a mí. – me  gustaba coquetear con ella, elevaba mi ego.
Observaba a Dorothy mientras masticaba, toda enfadada, haciendo gestos y elevando los ojos al techo, era tan graciosa cuando se enojaba, Loretto no parecía percatarse de ello,  estaba muy ocupada destapando su ensalada, viéndome de soslayo, “sin que yo lo notará”
-          Mia me comentó…dijo tímidamente Loretto, pero fue interrumpida por la descortesía de Dorothy
-          ¡Arg! Basta ya no lo soporto, me voy de aquí, algo me cayó mal.
-          Seguro fue ese palito extra de zanahoria que te comiste, tu estomago no está acostumbrado  a tanto- le decía a mi amiga, entre risas, me hizo un gesto arrugando su nariz, después tomó su charola muy dignamente y se fue como toda una diva.
Esto era lo que más le molestaba a Dorothy que Loretto, fuese una gran amiga de Mia Giole, su archi-rival y a mí era lo que más me gustaba de ella, me pasaba toda la información sobre Mia, sin que se lo pidiera, aunque no la había visto estaba al tanto de toda su vida.
-          ¿Qué decías de Mia?
-          ¡Ah  sí! Bueno lo que pasa es que… bueno tiene algunos problemas con Zac, su novio,- estás palabras era justo lo que ansiaba escuchar, me alegre y mi boca de torció en una sonrisa, tome un poco de agua, para disimularlo-  y está un poquito triste, entonces Emma y yo estamos pensando en ir a Antioquía para animarla un poco, no sé quizás… bueno que tú…estaba pensando en la posibilidad de que a ti… - sólo balbuceaba y no decía nada en concreto, mientras enrollaba un manojo de cabello que se había zafado de su perfecto chongo,  pero ella tenía toda mi atención desde que mencionó el nombre Mia- a lo mejor te gustaría venir con nosotros.
-          ¡Por supuesto! – sus enormes ojos se abrieron aún más  para mirarme fijamente, dejó de enrollar su cabello, se quedó quieta, quieta.
-          ¿Es en serio?
-          ¡Claro! – lo dije con tanta alegría y seguridad, que ella se relajó y sonrió ampliamente.
Por supuesto que quería ir, a quien no le gustaría pasar un tiempo en la playa con la chica de sus sueños, era una gran oportunidad para estar con Mia, sin su novio, lejos de todo, volver a verla, decirle lo que siento por ella. 
… Γ έ ν ε σ ι ς …
-          Y ¿Ya son novios? – preguntaba Emma- Pasan todo el tiempo juntos, no esperaras que creamos que sólo son amigos.
-          Si no  pusiera esa carita triste, ni yo le creería que son solo amigos, yo digo que deberías lanzarte.
-          ¡No! – gritó alarmada Loretto como cada vez que se trataba de Edward, pobre le gustaba mucho y no se atrevía a nada. – Bueno, lo invite a Antioquia… ¿Está bien?
-          ¡Por supuesto que sí! Es el escenario perfecto para que se anime, aquel.  Y que tal la llevas con su guardaespaldas personal.
-          ¿Quién? ¿Dorothy? Ella no es problema, yo creo que al igual que todos debe  pensar que ya somos novios, porque nada más me ve acercarme a ellos y se va, si eso no funciona o no es suficiente, sólo digo el nombre de Mia…
-          ¡Ah! Que bueno que mi nombre te sirva como repelente- le dije de modo indignado.

Dorothy un interminable dolor de cabeza en mi existencia, ella llevaba tanto tiempo como yo en A.I.M., sin duda era una de las mejores bailarinas de la compañía, competitiva y odiosa como ella sola, desde  que ambas pusimos un pie en la academia, sabíamos que una sería un tremendo dolor de cabeza para la otra y viceversa, le había quitado ya algunos papeles estelares, está mal decirlo pero era la verdad yo era la favorita de Cole, eso me beneficia, y ella me odiaba más y más.
Ahora que una de mis mejores amigas de A.I.M. quería ser la novia de Edward, le había caído como bomba. Loretto sería muy feliz y si por su felicidad Dorothy se emberrinchaba, puedo decir entonces que era la relación perfecta.

Por lo que sabíamos hasta el momento por todo lo que nos contaba Loretto, Dorothy en algún momento de su vida había babeado por Edward, yo de verdad no entiendo que le ven, pero él la bateo de la manera más tajante  por lo que ahora eran los “mejores amigos” aunque se le notaba a Dorothy como aún se derretía cuando veía a su “amigo” y como se encendía cuando su amigo miraba a Loretto, era tan fantástico.

Desde que Loretto nos contó todo eso, no dejábamos escapar ninguna ocasión para  hacer burla de ella, era uno de nuestros pasatiempos favoritos, estábamos en la parte trasera de la camioneta, cuchichiándonos al oído todo esto Emma y yo, porque Edward y Loretto  iban al frente, él manejando y ella en contemplación.
Cuando nosotros llegamos a la playa, ya había dos grupos de personas, más o menos numerosos. Caminamos a la derecha para tener un poco distancia entre unos y otros. El viento era suave nos despeinaba ligeramente, estaba por oscurecer, nos quedaba más o menos hora y media de luz natural, después de eso encenderíamos una fogata.
Había una vista preciosa, los colores del cielo, el vaivén de las olas, la arena blanca, esta pequeña excursión la habían organizado como misión << alegremos a Mia>> porque cada día tenía más problemas con Zac, se había convertido en un total fastidio, no me dejaba respirar, era extremadamente celoso, no me podía ver hablando con nadie porque inmediatamente se ponía bravo, nuestra comunicación decaía, no diré que es un mal chico, sólo que nuestra relación se estaba deteriorando, si sólo  me diera un poco de tiempo para hacer mis cosas, sé que lo nuestro se arreglaría. No quería pensar en mis problemas, no quería pensar en nada, mantener mi mente distraída en cualquier otra cosa, por eso el tema de la salida cambio de <> a << Ayudemos a Loretto>> 

Dejamos muy estratégicamente que los enamorados se sentarán juntos, Emma y yo frente a ellos, platicando sobre la compañía y las siguientes presentaciones en las que participaríamos cada quien, cuando de pronto Edward anunció:
-          ¡Hey chicas! ¿Tienen sed? Traje algo para beber- se levantó de su posición de mariposa y sin usar los brazos, como todo buen bailarín- No sabía que les gustaría así que traje jugos de todos los sabores-  Se alejó de nosotras para ir a su camioneta.
-          Está bromeando ¿Verdad? – le preguntaba Emma a Loretto, levantándole  una ceja, mirándola seriamente, a ella en las tardes de playa, no era jugo lo que le gustaba tomar o por lo menos no solo.
-          Déjalo, Emma es un chico sano, eso es todo.- lo defendí, al ver que Loretto no sabía que decir.-
-          ¡Aburrido!
Edward volvió con una mini hielera en las manos, se sentó en medio de Loretto y yo, destapó el primer jugo y me lo dio, lo hizo igual con Loretto.

-          ¿Para mí no hay?- Este hombre más despistado no podía ser, si pretendía ser parte de nuestro selecto grupo, como novio de mi amiga,  no podía hacerle esos desaires a la más sentida de nosotras tres.
Sacó un jugo más de su hielera, para acercárselo a Emma, quien lo dejó con la mano extendida, sin decirle nada.
Así de impulsiva como era no me sorprendió que me jalara directo al mar, sólo me zafe de mis zapatos para nadar con todo y ropa en las cálidas olas saladas de Antioquía, era un gran momento, me estaba divirtiendo como nunca, y como puntos extras dejamos a los tortolitos a solas.

Jugaba con Emma en el mar, aventándonos chorros de agua a la cara, nadando hasta las boyas y de regreso compitiendo entre nosotras, de vez en cuando quedándonos quietas para platicar.
-          ¿Crees que por fin, cuando volvamos con ellos nos den la noticia de que ya son novios?
-          Espero que sí
-          Y espero que sea pronto, me estoy congelando
-          Por tus imprudencias estaremos mojadas y muriendo de frio el resto de la noche
-            Pero valió la pena, mira ya no están
Volteé inmediatamente al lugar donde se suponían debían estar esperándonos, cuidando las cosas, efectivamente ya no estaban. Seguramente se habían ido a caminar a la orilla de la playa para declararse todo su amor, Loretto se veía tan contenta y radiante, cuando estaba junto a él o hablaba de él.

Ya era hora de que se vayan decidiendo ser novios, pues qué es lo que estaban esperando.
-          ¿Hace cuanto que no están?
-          No sé…un rato
-          Perfecto entonces salgamos de aquí

Necesitamos armarnos un poco de valor para salir del mar, el agua estaba muy fría el viento ya soplaba fuertemente, era estremecedor, nos hacia titiritar, por supuesto no habíamos llevado toallas o una muda de ropa seca, no estaba en nuestros planes nadar.

Salimos y corrimos al lugar que habían dejado los chicos, nos abrazábamos cada una con sus propios brazos para tratar de apaciguar el frio, pero por más que nos esforzábamos nos castañeaban los dientes, ya muy cerca de nosotros se veían Loretto y Edward, pero que insensato con este frio y él se venía quitando la sudadera, abriendo todo el cierre y sí efectivamente se la quitó seguro no era para ofrecérsela a Loretto pues ella traía puesto su suéter, o tanta calor tenía ¿Pues que habían estado haciendo?
Se acercaron a nosotros y me tendió la sudadera alrededor de los hombros, se sentía muy bien, estaba tan seca y tibia.
-          Pero y tú… hace mucho frio… quédatela
-          En realidad no hace tanto frio y yo no estoy mojado, quédatela tú.
Le tomaría la palabra, no se veía que tuviera frio, yo por otro lado…
-          ¿Quieres que vea si tengo alguna otra chamarra en el carro o algo para ti Emma?
-          ¿Ya eres novio de mi amiga? -Lo dijo suave pero perfectamente audible para todos
-          ¿Perdona?- Un leve rumor se coloreo en las mejillas de Edward y Loretto.
-          Que así estoy bien gracias – Todos hicimos como si no hubiésemos oído nada
-          …ah… mmm… ¡Ah sí! No creerás a quien vimos a unos metros de aquí
-          ¿A quién?
-          Tokio Hotel
-          Estás jugando ¡Loretto con esas cosas no se juega!
-          Es en serio, verdad Edward que los vimos
Edward asintió a lo que decía Loretto. Inmediatamente Emma se levantó de un solo brinco emitiendo un sonoro grito de emoción, no dejaba de dar saltos de emoción mientras gritaba, entre un grito y otro  decía Tokio Hotel, era su banda favorita.
-          ¿Estás segura? ¡No puedo creerlo! – Estaba inquieta, parecía que quería ir a algún lado pero sin decidirse a dónde, se mordía las uñas y volvía a ver a Loretto- ¡Tengo que verlos! ¡Llévame!-La pobre Loretto señalo con los ojos a Edward- ¡Oh vamos! A ellos no les importara ¿Les importa si los dejamos solos un momento sólo será rápido?
Sin importar lo que hubiésemos contestado, Emma ya arrastraba a Loretto de la mano por toda la playa en la dirección que habían señalado.

-          ¿Qué es Tokio Hotel?
-          Es una banda de (qué tocan)
-          Su favorita
-                     Qué perspicaz eres
-          Una intuición privilegiada
-          Claro… los gritos, saltos y ojos brillantes de Emma no te dijeron nada
Así fue como iniciamos una charla bastante fluida y divertida, él decidió encender la fogata, mientras hablábamos. Encontramos varios temas interesantes, la danza como eje principal de la conversación y poco a poco fue derivando en la fiesta de hacía unos meses de Cole.

-          ¿En serio? No recuerdo nada de eso
-          No me extraña, con la borrachera que te pusiste aquella noche, difícilmente podrías recordar… con respecto a esa noche hay algo más que te quiero decir…

La fogata estaba encendida y ambos nos sentamos muy cerca del fuego para calentarnos un poco, yo seguía con la sudadera de Edward.
-          Desde hace tiempo descubrí todo esto que siento, Mia estoy enamorado… y ahora que tengo la ocasión quiero que hablemos, porque no sé cuando se presente una situación tan buena como está, me siento nervioso, cuando estoy cerca de… bueno tú sabes, creo que este es un buen momento para…
No pensé que Edward sintiera todas esas cosas por mi amiga Loretto, yo lo notaba un poco indiferente con ella, tal vez no era un chico demasiado expresivo, todo esto era muy lindo, que tuviera el valor de confesárselo a la mejor amiga de su futura novia, no sé Edward me empezaba a parecer lindo.
-          …Mia eres tú…
-          ¡Otra vez tú! – La inconfundible voz de Zac, era la que se inmiscuía en nuestra conversación, lo mire con ojos asesinos ¡Qué es lo que quieres con MI novia!
Emma y Loretto ya se acercaban a nosotros, creo que en realidad había visto a Tokio Hotel Emma venía eufórica.
-          Haber cálmate, cálmate que Edward sólo me estaba diciendo que se le va a declarar a Loretto  
-          ¡Sí acepto! – las voz de Loretto se alzó, era la mujer más feliz del mundo.
-          Además tú y yo ¡Ya no somos novios! ¡Entiéndelo!
Zac y yo habíamos terminado hace a penas dos días, no se lo había querido decir a nadie, pero ya no soporte más que me estuviera gritando e intentara controlar cada paso que daba.
Algo bueno salió de todo esto, Loretto se le fue encima a besos a Edward, él me miró, no comprendí su mirada, parecía decepcionado en lugar de feliz por lo que pasó, sólo le sonreí, quizás lo estaba mal interpretando.
-          ¡Mia, Mia, Mia!   
-          ¡Emma, Emma, Emma! ¿Qué pasa? – La presencia de Zac había arruinado por completo la tarde.
-          Allá… tienes que venir ¡Tokio Hotel!
-          Haber Emma arma una oración coherente y quizás vaya- me gire y Zac se alejaba de la playa, sólo había venido a arruinar todo e irse.
-          Allá donde están los Tokio Hotel, creo que esta una chica que tú conoces, si vas y hablas con ella tal vez me los pueda presentar, anda por favor, por favor.

… Γ έ ν ε σ ι ς …



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